Radiografía del monopolio del agua


"Ve esa mancha violeta? Pues es monopolio..."

“Ve esa mancha violeta? Pues, se trata de monopolio…”

Ya venimos contando aquí la ola de privatizaciones en la gestión del agua que se está llevando a cabo en muchos Ayuntamientos ya que supone para ellos una fuente muy importante de financiación en momentos delicados como el que estamos pasando. Esta “desesperación económica” de las Administraciones viene de lejos, después de quedarse sin el chollo del ladrillo, los Ayuntamientos buscaron una nueva forma de financiarse, que resultó ser, para las empresas privadas, una mina de oro: el agua. El bien publico por excelencia.

Para las empresas privadas la gestión de los servicios de agua supone la mejor de las inversiones, porque a los ciudadanos no nos queda otra que consumir agua y pagar por ella, hecho que aprovechan para modificar el precio, que cada día va aumentando y así hay un grupo de empresas que van monopolizando el control del agua. El Monopolio por excelencia.

Ayer leía en El País que el 60% de los andaluces paga a una empresa pública cada vez que abre el grifo y el resto, a una compañía privada o participada y el porcentaje va en aumento. Las principales son Aqualia, del grupo FCC, y Aquagest, de Agbar. De las grandes capitales y áreas metropolitanas andaluzas, tan solo Málaga, Sevilla y Córdoba se han mantenido fieles al servicio público. Sigue leyendo

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Bancos y grandes constructoras cambian el ladrillo por el agua


Cada vez más ayuntamientos optan por privatizar el suministro de agua con la excusa de hacer frente a sus deudas. Dos compañías se reparten cerca del 80% de este nuevo negocio: FCC y Agbar. Lo que probablemente conducirá a una insostenibilidad y quizás a su posterior rescate público pagado por todos. ¿Les suena de algo?

mapa_agua_privada_españaSegún la ONU, hay 1.100 millones de personas en todo el mundo que no tienen acceso al agua potable. Por este motivo, en 2009, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció este acceso como un derecho humano básico, un derecho que en España empieza a ser un negocio que está pasando a manos privadas.

Hasta hace pocos años, la gestión del agua, es decir, quienes se encargaban de hacer que este recurso natural de primera importancia llegara a los ciudadanos, eran los ayuntamientos. A través de entidades locales se aseguraba el suministro a los vecinos. Pero el descenso de los ingresos municipales ha hecho que se multipliquen por todo el Estado los procesos de privatización de este suministro. El procedimiento es sencillo: el agua sigue siendo pública, pero la gestión se adjudica a un agente privado que consigue la concesión del ciclo urbano del agua a cambio de una cantidad de dinero. Es lo que se conoce como “canon concesional”. Estos cánones son utilizados por los ayuntamientos para aliviar su desastrosa situación financiera. Sigue leyendo